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Seguridad - 23/12/2020

¿Tienes niños, niñas o adolescentes? ¡Estos regalos no pueden faltar!

4 min Tiempo de lectura

Llegan las vacaciones decembrinas, tiempo para compartir en familia y celebrar. Temporada para dedicar tiempo de calidad y atención a los peques de la casa; sobre todo esto último, atención. Como en todas las temporadas vacacionales nuestro llamado es a brindar amor y protección a nuestros niños y adolescentes.

Sabemos que los padres estaremos pendientes de nuestros hijos en los espacios públicos y concurridos, los instruiremos a no hablar con extraños, a no alejarse demasiado, a tomarnos de la mano al caminar. Pero es importante que en nuestras precauciones recordemos que muchas veces el riesgo no está fuera de casa, ni en el desconocido que camina por el parque. El peligro puede estar muy cerca y contar con la confianza de todo el núcleo familiar.

Una de las realidades más duras en el tema del abuso sexual infantil reside en que más de 80% de los abusadores son personas cercanas y que cuentan con la confianza del niño y su entorno. Los padres estamos preparados para defendernos del extraño, del desconocido, y cerramos la puerta a su paso, pero necesitamos prepararnos para evitar que algún daño ocurra en el sitio donde nos sentimos más seguros: nuestro hogar.

Las estadísticas nos dicen que la mayoría de los casos de abuso no suelen ser abruptos ni violentos. Al contrario, se trata de un proceso, en el que paso a paso el abusador prepara al niño para que no ofrezca resistencia, para que no denuncie la situación, para que guarde el secreto. Es aquí donde entra, a jugar un papel decisivo, la prevención y las prácticas que garantizan una comunicación efectiva.

En estos días de reencuentros y reuniones familiares, no exijamos a nuestros hijos dar o recibir afecto si no lo desean. Ser educados y respetuosos no implica recibir besos, abrazos o caricias por obligación, las demostraciones de cariño deben ser espontáneas. Forzar a los niños y adolescentes les hace más vulnerables ante posibles situaciones de abuso, pues aceptan que aún en contra de su voluntad deben atender las demandas de los adultos. Enseñemos a nuestros hijos que su cuerpo les pertenece y que ellos tienen el derecho de decidir a quién abrazan o quién los besa.

Cuando recibamos visitas o asistamos a reuniones de amigos y familiares, procuremos tener nuestros niños a la vista. Permitamos que jueguen, compartan e interactúen libremente con los demás, pero cada cierto tiempo monitoreemos qué están haciendo, preguntemos si se sienten cómodos y si todo va bien. Mantengamos presente que la mayoría de los casos de abuso sexual infantil (ASI) ocurren en espacios familiares o de confianza, cuando el niño/a o adolescente se encuentra solo o es aislado por el abusador.

Es común que en las celebraciones decembrinas haya consumo de bebidas alcohólicas. Este es un elemento que suele potenciar las posibles situaciones de riesgo. Al excedernos, descuidamos la atención en nuestros niños y si algún familiar, amigo o vecino se encuentra en estado de ebriedad, no es recomendable que se acerque o interactúe con nuestros hijos. Como protectores debemos velar por su seguridad y bienestar y para eso debemos estar en dominio de nuestros sentidos.

Si tenemos que dejar a nuestros hijos bajo el cuidado de terceras personas, procuremos asegurarnos de que sea alguien con quien ellos se sientan cómodos y seguros. Prestemos especial atención si nos dan alguna señal de temor o rechazo hacia la persona o el entorno. Una vez que volvamos a casa siempre es aconsejable preguntarles sobre las cosas que hicieron durante nuestra ausencia y sobre todo escuchar con atención si hay algo en particular que quieran contarnos, sea positivo o negativo. Escuchar sin juzgar es fundamental para que nos comuniquen cualquier inquietud.

En esta Navidad regalemos a nuestros niños y niñas la alegría de sentirse amados, seguros y respetados.

#QueNoPaseMas – #PorInfancialibredeAbuso

 

Autor: Kapui Riestra – Colaboradora Fundación Habla.

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